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LA INFLUENZA ESTACIONAL Y SU VACUNA

Enviado por Verodarivas el 21/08/2010 a las 07:33 PM
Verodarivas

El miércoles recién pasado, mis hijos despertaron con fiebre y con dolor de garganta.  Como la influenza anda visitando su colegio, era lógico pensar que la habían contraído.  Llamé a su pediatra, quien vino a examinarlos a casa y les diagnosticó la famosa y contagiosa Influenza Estacional.  En marzo, después del terrible terremoto que asoló a nuestro Chile, el gobierno lanzó su ya tradicional campaña de vacunación contra la Influenza Estacional, en este caso contra la Influenza Humana (AH1N1), popularmente conocida como la “Influenza Porcina”, a esta campaña, los hospitales y clínicas privadas aportaron con la llamada Vacuna Trivalente, que actúa sobre las influenzas tipo A, B y la Porcina.  Mi familia acudió en masa a vacunarse y cuando digo “en masa” me refiero no solo a mis hijos y a mi marido y a mí, sino que también a los abuelos, tíos, primos y otras personas aledañas a la familia.  Con el convencimiento de estar preparados, nos enfrentamos a este frío invierno y he aquí que mis hijos caen enfermos de influenza y también mis sobrinos y otros miembros del clan familiar; por supuesto, algunos podrán argumentar que seguramente la influenza les dio más suave, pero déjenme decirles que de “suave” no ha tenido nada, no cuando hay fiebre alta, fuertes dolores de cabeza, mucha tos, dolores de cuerpo, etc.  Entonces, me pregunté yo: ¿la vacuna no sirvió?, ¿de qué sirve vacunarse?, ¿ para qué se hacen campañas, si anda toda la gente enferma igual?.  Armada con estas preguntas, me enfrenté a la doctora, quien con santa paciencia se limitó a decirme “ es que ésta es otra cepa de la influenza” como si tratara de un vino de exportación; y prosiguió diciéndome que normalmente las vacunas son hechas con los “bichos” de la temporada pasada y que todavía andan dando vueltas por ahí y que si no tuviéramos estas vacunas, estaríamos expuestos a todos los tipos de influenza habidos y por haber, que gracias a las susodichas no ha habido muchos casos de Porcina este año, etc, etc, etc… Bueno, dije yo, eso me alivia bastante; aunque… incluso después de todas estas explicaciones, me he puesto a pensar que tal vez y sólo tal vez la vacuna no es tan necesaria, que es mejor volver a la clásica prevención natural o casera, léase agüitas de hierbas varias, propóleo, pastillas homeopáticas, cremas de tomillo de Just, hojas de eucalipto y otras formas de prevención y tratamiento naturales.  Quiero ser clara en este punto, no es que  yo esté en contra de la vacunación masiva, ya que ciertamente se ha demostrado su eficacia a lo largo de la historia, sólo me preguntaba qué tan efectiva puede ser una vacuna que ataca a uno o dos virus que mutan constantemente.  Ver a mis niños enfermos y también a muchos otros miembros de la familia y amigos, me ha hecho pensar que el próximo año debemos considerar todas estas atenuantes y sopesar todos los argumentos antes de correr a entregar nuestro brazo al mejor postor, es decir, a la clínica tal o cual y sostener una seria conversación con nuestra doctora  o doctor antes de tomar cualquier decisión concerniente a prevenir la Influenza Estacional.  Después de todo, con vacuna o sin ella, el riesgo de contraer resfríos y enfermedades respiratorias cada invierno es el mismo, como ha demostrado el caso de mis hijos, al menos para mí.

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